Montevideo
GUARDERÍA ANDRESITO
GUACURARÍ
SEÑALIZACIÓN HOMENAJE
En la guardería fueron cuidados y educados más de 100 niños, niñas y adolescentes hijos e hijas de presas y presos políticos. Estaba gestionada por organizaciones sociales, sindicales y culturales que brindaron la atención y la protección necesaria a estos niños y niñas ante la ausencia de sus padres y en un contexto de violencia y represión.
La Guardería Andresito Guacurarí funcionó entre 1971 y 1974 como espacio de cuidado de 104 niñas, niños y adolescentes familiares de presos políticos y de vecinos del barrio. Estaba ubicada en una casa de la calle Pérez Castellanos 1413 y, según el testimonio de Memoria en Libertad, el local fue cedido por la agencia internacional de noticias china Xinhua.
El proyecto era gestionado por el entonces Comité de Familiares de Presos Políticos con la colaboración de organizaciones sindicales, sociales, culturales y religiosas uruguayas e internacionales que ante la situación de desamparo en que quedaron sumidos los niños y niñas.
En esa época la vida cotidiana de muchas personas estaba marcada por las detenciones, los allanamientos, la persecución, la pérdida del trabajo, la pobreza, el miedo y la inseguridad. “Asistíamos allí para que nuestros familiares que estaban en libertad pudieran salir a trabajar con la certeza de que estábamos siendo cuidados, alimentados y que nuestras actividades se pudieran desarrollar con ciertos niveles de seguridad y contención”, relatan integrantes del colectivo Memoria en Libertad integrado por personas que menores víctimas directas del terrorismo de Estado.
La guardería estaba abierta en un horario extenso, desde las 06:00 hasta las 22:00. Desde allí algunos concurrían a la escuela de la zona en tanto otros asistían a talleres y actividades recreativas. También recibían un menú nutritivo que era servido mientras, según recuerdan integrantes del colectivo, escuchaban a Mozart.
“Tomábamos la merienda, hacíamos los deberes y festejábamos los cumpleaños. También hacíamos gimnasia y natación en el Club de AEBU que en forma solidaria nos regalaba ese sindicato. Jugábamos, íbamos a un taller de cerámica gracias a los estudiantes de Bellas Artes, nos divertíamos y pasábamos las mejores vacaciones del mundo en la colonia de vacaciones en Colonia Valdense perteneciente a nuestra amada Ana María Rubens”, recuerdan. Otros y otras dicen que en la guardería se conservaba el “sentido de hermandad y compañerismo” y que era un nido donde estaban cuidados y a salvo “en un mundo adulto exterior atroz”.
En varias ocasiones llegaron las fuerzas represivas al lugar y se llevaron detenida a alguna madre. En 1974 por razones de seguridad la guardería tuvo que cerrar.
La Guardería Andresito Guacurarí procuró sostener los deberes del Estado para con la infancia en años donde estos deberes fueron omitidos especialmente respecto de los hijos e hijas de perseguidos por razones políticas. En ausencia de la debida protección estatal, ese amparo fue desarrollado por privados y organizaciones sociales, aún a riesgo de represalias.
GUARDERÍA ANDRESITO
Actualmente el inmueble es propiedad privada y está deshabitado y en venta.
La Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria aprobó en setiembre de 2019 la instalación de una placa homenaje en un espacio público inmediato al sitio que recuerde la guardería, su origen y quienes participaron en su instalación y funcionamiento. De esta forma se busca destacar la tarea desplegada de contención, afecto y cuidado que permitió este sitio. Asimismo busca reconocer el protagonismo de niñas, niños y adolescentes en los hechos históricos, aportando así a la construcción de la memoria colectiva.

